
Por Marisol Aguila Bettancourt. Periodista y crítica de cine.
La derrota por partida doble de los sancarlinos en su histórica rivalidad con los chillanejos, cuando les quitaron el premio a la mejor longaniza que inicialmente le habían dado al Centro de Educación y Trabajo de San Carlos y luego el sello de referencia geográfica, es la causa que los moviliza en la fresca y espontánea comedia Denominación de origen del director sancarlino Tomás Alzamora, que se ha convertido en un fenómeno de público, llevando a más de 10 mil espectadores a las salas de cine durante su primera semana y ampliando sus funciones a más regiones del país.
¿Qué particularidades tiene este híbrido entre ficción y documental que ha cautivado al público nacional, en torno a la sabrosa longaniza? La identidad regional de San Carlos constantemente vapuleada por la ciudad de Chillán, no sólo es una reivindicación local de la cultura campesina ; se hace extensiva a todo el territorio como expresión de chilenidad que nos retrata en su dimensión más genuina, con sus luces y sombras.
Sin conocer el guión, los protagonistas actuaron haciendo de ellos mismos con una dirección de actores de Alzamora que optó por su improvisación y espontaneidad.
Actores naturales de San Carlos (el DJ Fuego que además canta rancheras, el huaso de la tercera edad y longanicero tío Lalo y el abogado bueno para el garabato Peñailillo), así como la revelación actoral de Luisa Barrientos (dirigenta social de la población Montedónico en Valparaíso), son los espontáneos personajes que se organizan para defender su patrimonio culinario.

Sin conocer el guión, los protagonistas actuaron haciendo de ellos mismos con una dirección de actores de Alzamora que optó por su improvisación y espontaneidad, lo que vehiculizó tonos naturales de hablar, expresiones cotidianas y la frescura y el cariño por los personajes que el público ha sabido valorar.
Es tal la capacidad actoral autodidacta de la actriz natural Luisa Barrientos, protagonista y alma de Denominación de Origen, que por primera vez en el cine chileno una mujer trans desarrolla un personaje que no lo es. En el escenario de la premiere, Luisa reivindicó los derechos de la diversidad y disidencia sexuales y la capacidad de las personas trans de interpretar cualquier papel. En definitiva, el respeto de sus derechos humanos es la base que permite a su personaje (y a la propia actriz) desarrollarse socialmente en plenitud y aportar a la asociatividad de su comunidad, que es lo que Luisa también realiza como dirigenta social impartiendo cursos de cocina en el puerto de Valparaíso.
El Movimiento Social por la Longaniza de San Carlos (MSPLSC) para defender la pisoteada dignidad sancarlina, surge desde lo colectivo y la justa reivindicación de una causa que los define como comunidad. Es el bien común como interés superior el que los reúne, los lleva a movilizarse y el que los intereses particulares terminan por sepultar, en total similitud con lo ocurrido en los últimos años en Chile.

El humor es otro de los elementos que permitió a Alzamora hacer una reflexión en todo de comedia (que también tiene elementos de drama) sobre el movimiento pendular en que se ha movido la ciudadanía en la historia chilena reciente, desde la posibilidad de conseguir un cambio que le devuelva la dignidad -lograr la denominación de origen de la longaniza proveniente de San Carlos-, pasando por las dificultades de organizarse y el triunfo de los intereses individuales. ¿Les suena conocido?
Sin embargo, las risas que abundan durante la hora y media de metraje de Denominación de origen no funcionan igual en regiones que en la capital del país: los santiaguinos se ríen de lo que en salas regionales, no. El centralismo en su mejor expresión.

Otro elemento que conecta con las audiencias más jóvenes (además de lo entrañable de los personajes, con los que empatizan las familias) es la música urbana, con temas del rapero Pablo Chill-E, que ha realizado videoclips con Alzamora. Ella coexiste con clásicos como las baladas y boleros del grupo musical Los Ángeles Negros, oriundos de San Carlos, al igual que la icónica cantautora Violeta Parra, en un crisol de identidad musical y cultural.
El propio realizador fue rapero antes que director (a sus tempranos 12 años hizo su primer álbum de rap), sello que se nota además en el uso del formato de videoclips en la película y en el ritmo de montaje, el cual debió realizar nuevamente cuando Chillán se llevó la denominación de origen de la longaniza estando la película ya filmada.-

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