
Por Marisol Aguila Bettancourt. Periodista y crítica de cine.
En un dispositivo similar al que el director chileno José Luis Torres Leiva aplicó con Ignacio Agüero como actor protagónico en el híbrido El viento sabe que vuelvo a casa en Chiloé en 2016, ocho años después en Cuando las nubes esconden la sombra (2024) es la actriz argentina María Alché (directora de Puan de 2023 y Familia sumergida de 2018) quien llega a Puerto Williams en otra isla sureña, Galvarino, para filmar una película. Torres Leiva mezcla un guión previo como guía y un enfoque documental que recoge historias de los propios habitantes como actores naturales, que se interpretan a sí mismos.
Además de un viaje a geografías insulares y extremas, Cuando las nubes esconden la sombra es un recorrido íntimo para conectarse con el ritmo vital de la naturaleza y el propio.
Ante el retraso del rodaje por mal tiempo (en un ejercicio de metacinema), María se ve forzada a esperar en un territorio que no conoce y se va vinculando con la comunidad local (tal como en la película anterior lo hacía Agüero), apareciendo sus propios dolores y un duelo por una amiga perdida no asumido.

A la espera de que llegue el equipo con el que filmará (que no ha podido tomar el barco), María escucha los relatos de las lugareñas sobre la comunidad yagán (pueblo navegante cuyos orígenes se remontan a siete mil años), que se diferencia de la comunidad civil y de la Armada presente en la comunidad como población flotante. «Tendrá que ser navegante», le comenta en la sala de espera de un hospital una joven madre yagana sobre los orígenes del pequeño hijo al que amamanta, cuyos padres son isleños (ella de Galvarino y el de Chiloé, tal como los protagonistas de ambas películas).
En su vinculación con los habitantes del territorio, a María le piden que haga ejercicios de actuación con las y los alumnos de la escuela local; conversa con una joven que estudia violín con un profesor vía on line y practica en las noches; o con un científico que investiga las plantas efímeras en el bosque, que tienen un corto ciclo de vida.

Con el paso de los días y el tiempo (que inesperadamente no está usando en la filmación, por lo que le queda para ella), comienza a usar el equipo de audio que le encargaron que guardara para la filmación, grabando ruidos profundos del bosque, el viento y del mar, conectando en clave sonora consigo misma y sus penas más profundas.
Un persistente dolor de espalda comienza a expresar la somatización de la pena en el cuerpo de María -como le explica una machi mapuche-, en esta película sobre las distintas formas de vivir el duelo que el propio director está viviendo, por lo que la dedicó a la memoria de su madre (posteriormente también fallecería su padre) y de la actriz argentina Rosario Bléfari, a quien dirigió en Verano en 2011.
Cuando las nubes esconden la sombra debe su nombre a una combinación de poemas del poeta francés Paul Valery del libro Cementerio marino, que Torres Leiva realizó para titular su novena película, que además de un viaje a geografías insulares y extremas, es un recorrido íntimo para conectarse con el ritmo vital de la naturaleza y el propio.-
xc

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