Press ESC to close

DemocracineDemocracine Democracia y Cine: crítica de películas que contribuyen al debate democrático. ...... Marisol Aguila Bettancourt

Aún estoy aquí: reparación simbólica frente a la impunidad

¿Cómo hubiera sido la convivencia familiar, social, comunitaria y política de la sociedad brasileña que estaba gozando de un período de luminoso esplendor cultural en los sesentas, si sus proyectos de vida no se hubieran visto gravemente truncados por el golpe militar de 1964 que nubló a Brasil por largos 21 años? 

La única representante latinoamericana a los premios Oscar, la ficción basada en hechos reales Aún estoy aquí del director brasileño Walter Salles (Estación Central, Diarios de motocicleta) -nominada a Mejor Película, Mejor Película Internacional y Mejor Actriz Protagónica por la notable actuación de Fernanda Torres-, nos sumerge en la vida cotidiana de la familia del ex diputado Rubens Paiva, su esposa Eunice y sus cinco hijos (cuatro niñas y un niño), en un Río de Janeiro donde se vivía la alegría y el goce carioca; los integrantes de la familia bailaban espontáneamente en las juntas con amigos, los niños cruzaban a la playa frente a su casa con puertas abiertas, con los discos de María Betania, Caetano Veloso, Chico Buarque o Gilbert Gil de fondo (artistas que debieron dejar Brasil frente a la persecución). 

A partir de ese momento de quiebre familiar, en que también Eunice fue detenida, comienza una etapa de búsqueda, resiliencia y resistencia de una mujer inquebrantable.

La vida parece seguir en relativa calma después de siete años del régimen dictatorial (primero con el golpista Castelo Branco, luego con Costa e Silva hasta totalizar cinco «presidentes» que restringieron los derechos y libertades individuales hasta 1985), a pesar de los ruidosos sobrevuelos de helicópteros en las playas y patrullas en las calles. Hasta que en 1971 el secuestro de un embajador endurece la represión del general Emilio Garrastazu Médici (el tercero de los dictadores) que se ensañó con la oposición de izquierda a través de espionaje y tortura, en un período conocido como los «años de plomo». 

La casa de los Paiva es allanada por fuerzas de seguridad, que se llevan a Rubens al cuartel para hacerle preguntas, mientras efectivos militares de civil se instalan al interior del que dejaría de ser un alegre hogar y también fuera de él, espiando desde un auto. 

Fue la última vez que su familia vio a Rubens, como ocurrió con miles de casos de desaparición forzada ocurrida en América Latina al alero de dictaduras impulsadas por la CIA y de la campaña de represión política y terrorismo de Estado del Plan Cóndor, en que los servicios de inteligencia de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay llevaron a cabo operaciones de inteligencia y asesinato de opositores coordinadamente. 

El nombre de Chile aparece mencionado un par de veces en la película, dado que Paiva regresaba de un viaje a nuestro país para apoyar a la hija exiliada de un amigo, tras el cual fue erróneamente identificado como contacto terrorista. Cabe mencionar que la dictadura brasileña que comenzó en 1964, compartió técnicas de tortura con la chilena en 1973, con la presencia de agentes brasileños en el Estadio Nacional. 

A partir de ese momento de quiebre familiar -en que también Eunice fue detenida e incomunicada por doce días y su hija Eliana de 15 años, por 24 horas-, comienza una etapa de búsqueda, resiliencia y resistencia de una mujer inquebrantable, que jamás se permitió la autocompasión ni llorar delante de sus hijos y que nunca dejó de buscar el cuerpo de su marido. 

Aún estoy aquí tiene en la sublime actuación de Fernanda Torres un compromiso con la entereza, dignidad y persistencia de Eunice Paiva en la vida real, que tras quedarse sola estudio Derecho y dedicó su vida a la defensa de los derechos humanos y los derechos de los pueblos indígenas de la Amazonía (8.000 de ellos fueron asesinados por la dictadura). 

Fernanda Torres desarrolla una actuación que el director Walter Salles califica desde la idea de la «sustracción», en que menos es más, internalizando lo que está sintiendo frente a la pérdida. Una interpretación contenida, sin extremos ni melodrama, en que Fernanda logra transmitir la fuerza y persistencia de una mujer, que como tantas latinoamericanas, debió enfrentar con determinación como jefa de familia el trauma personal e histórico de la desaparición de personas. 

Reciente ganadora del premio a la Mejor Película Iberoamericana en los Goya (donde nunca antes un filme brasileño había sido postulado) y Mejor Guión en el Festival de Venecia, Aún estoy aquí es también un bello cruce intergeneracional entre la actuación de Fernanda Torres (59 años) y su madre la también actriz Fernanda Montenegro (95), que coincidentemente fue dirigida por Walter Salles en Estación Central (1999) por la que fue nominada a Mejor Actriz en los Golden Globes, premio que 26 años después se llevó su hija. 

Basado en el libro homónimo del hijo de la pareja, el novelista y dramaturgo Marcelo Rubens Paiva -que considera que «la literatura es el testimonio de los vencidos» y cuyo personaje aparece también en la película-, Aún estoy aquí es un relato de resistencia que vincula la memoria familiar con la colectiva en un Brasil que no fue hasta recién el 2014 que estableció una Comisión Nacional de Verdad determinando la responsabilidad de agentes del Estado en las violaciones a los derechos humanos, en que ninguno ha sido condenado hasta hoy. Tampoco a los asesinos de Paiva, cuyo caso después de 54 años está atascado en el Supremo Tribunal Federal, por lo que la palabra impunidad aparece en los créditos finales.

Las películas grabadas por la hija mayor de los Paiva en Súper 8 que transportan a los años setenta brasileños y las fotografías familiares, son archivos que se integran orgánicamente a Aún estoy aquí (que sorpresivamente ha sido vista por tres millones de personas en dos meses en Brasil), convirtiéndose en una suerte de reparación simbólica frente a la impunidad y una alerta de repetición en tiempos de discursos populistas, neofascistas y antiderechos. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

@MarisolAguila
Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: No se ha encontrado ningún feed con el ID 1.

Por favor, ve a la página de ajustes de Instagram Feed para crear un feed.