
Por Marisol Aguila Bettancourt. Periodista y crítica de cine.
Producto de las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei, la 26° edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) encuentra al cine argentino en una dicotomía que celebra cada estreno, sin saber si puede ser de los últimos en un período marcado por el vaciamiento de la línea de fomento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) que por años dio el fundamental financiamiento estatal a directores y directoras, ubicando a la cinematografía del país trasandino a la vanguardia del cine latinoamericano y del reconocimiento mundial.
Así también ocurrió durante el gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro en Brasil, que reorganizó el Ministerio de Cultura, asfixió administrativamente la Agencia del Cine (ANCINE) y censuró temáticas sobre diversidad y disidencia sexual, debilitando la producción audiovisual brasileña y prácticamente extinguiendo las películas independientes.Por e tos días, el gobierno de facto de Dina Boluarte en el Perú intenta restringir la producción cinematográfica regional y criminalizar narrativas críticas con el poder (limita las que tengan que ver con el conflicto armado interno, por ejemplo), con la aprobación por parte del cuestionado Congreso de la «Ley anticine». Es la tónica que gobiernos conservadores o neofascistas, sabiendo el poder del cine en la representación y construcción de relatos e identidad, buscan restringirlo para imponer sus propias creencias en la batalla cultural.
La co-producción de Argentina, Paraguay, EE.UU, Francia y Alemania Bajo las banderas, el sol (2025) del paraguayo Juanjo Pereira resultó ganadora de la Competencia Internacional del 26° BAFICI, con apoyo del INCAA (premio que suma al de la crítica internacional FIPRESCI en la sección Panorama de la Berlinale). Con las actuales políticas de financiamiento -con cero peso asignado durante el actual gobierno y ningún concurso resuelto-, esta joya que rescata archivos históricos para salvaguardar la memoria no habría podido ver la luz.
Bajo las banderas, el sol, Juanjo Pereira (Paraguay)
¿Cómo intentar deconstruir la imagen del poder de la dictadura más larga de Latinoamérica que se vestía con ropajes de una pseudo democracia con elecciones con candidato único, que el general Alfredo Stroessner ganó reiterativa y fraudulentamente desde que tomó el poder en Paraguay en un alzamiento militar en 1956 hasta 1989, cuando su propio consuegro lo derrocó a él?
La acuciosa investigación, recopilación y catalogación de archivos principalmente internacionales (de Brasil, Argentina, España, Francia, Alemania, Japón, Taiwán, Bélgica, Reino Unido, EE.UU) que emprende el director paraguayo Juanjo Pereira sobre la imagen de Nación que buscaba proyectar la dictadura de Stroessner (que se extendió por 35 años a punta de un sistema prebendario) convierte a Bajo las banderas, el sol (2025) en un valioso documento reinterpretativo de la historia reciente, que hace parte del eterno loop oligarca paraguayo.
Son imágenes oficiales (no domésticas ni familiares) del propio régimen, de canales de televisión y prensa internacionales, cinematecas y museos del mundo reordenadas en secuencias según bloques de sentido, que hablan por sí mismas dada su potencia dramática, sin necesidad de voz en off o entrevistas explicativas.
Con un ágil montaje del argentino también director Manuel Embalse (Las ruinas nuevas, 2024), que combina desde el fílmico al video analógico, Bajo las banderas, el sol desvía y reinterpreta las imágenes elegidas por el poder para mostrarse a sí mismo. Las enrarece para evidenciar el totalitarismo, la corrupción o la censura al ponerlas en reversa, intensificar sonidos o incluir el rojo como símbolo del gobernante -hasta hoy- Partido Colorado (de características anticomunistas: «los colorados» contra «los rojos»), que en una escena tiñe de ese color el agua represiva de los carros lanzaaguas.
Tal como lo dictaba el guión de la CIA (que hasta puso los computadores para analizar la información), las dictaduras latinoamericanas de Chile, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se coordinaron para la reprimir y hacer desaparecer a la oposición en el Cono Sur en los setenta y ochenta en el fatídico Plan Cóndor. Esta asociación ilícita para la desaparición forzada de personas implicó la recolección, intercambio y almacenamiento de datos de inteligencia sobre opositores, a iniciativa del general chileno Manuel Contreras, que convocó a sus pares latinoamericanos a la Primera Reunión de Inteligencia Nacional realizada en Santiago de Chile.
En la película se pueden observar documentos pertenecientes al Plan Cóndor e imágenes del descubrimiento de los llamados «Archivos del terror» (donde incluso encontraron la invitación que hizo el genocida Contreras), en que se almacenaron por años informes sobre espionaje, represión política y tortura. Insumos que fueron clave para la Comisión de Verdad y Justicia de Paraguay recién instituida el 2003, que estableció en 20 mil personas las víctimas directas de violaciones a los derechos humanos durante el stronismo.
Todas las fuerzas, Luciana Piantanida (Argentina)
En el actual contexto argentino, con una tercera devaluación en ciernes y con un retórica de la crueldad desde el oficialismo contra minorías y grupos históricamente discriminados, es un acto de resistencia que la Competencia Argentina del BAFICI la ganara Todas las fuerzas de Luciana Piantanida, de mano de la productora Pensar con las manos, que busca aportar a una cinematografía diversa y decolonizante.
Todas las fuerzas son la que deben tener las personas migrantes para salir adelante en un país de acogida ajeno, tanto por trabajos precarios (donde, por lo general, les pagan menos por la misma labor que a los nacionales), como por ambientes ilegales y peligrosos que muchas veces se presentan como última opción de supervivencia.
Marlene es una migrante boliviana en Buenos Aires que realiza un trabajo de cuidados a la anciana Teresa (que comienza a perderse en los primeros síntomas de la demencia senil) y le pide a su hija -su patrona, que no vive con su madre como sí lo hace ella- que le dé un día libre a la semana para hacer sus cosas (tener vida, básicamente).
Ante la desaparición de su amiga peruana Ely que trabajaba en un bar, Marlene comienza a buscarla en las noches, donde irá haciendo un recorrido por los lugares que ella frecuentaba, como el taller textil donde se sentía como en una cárcel o los pasadizos subterráneos donde los recolectores trasladan la basura, que son filmados en notables travelling dando la sensación de un inframundo.
Entonces surge un elemento fantástico en el ejercicio de telequinesis que practica con un vaso una niña que vive en la misma fábrica donde trabaja su madre. O en la posibilidad de Marlene de volar por la ciudad con una chaqueta brillante (como si fuera una capa de super heroína justiciera) y la capacidad de comunicarse con las palomas que tenía su amiga, a la que muy pocos echarían de menos si algo le pasara en la gran urbe porteña.
Denominación de origen, Tomás Alzamora (Chile)
Actores naturales de San Carlos (el DJ Fuego, el longanicero tío Lalo y el abogado del pueblo), así como la revelación actoral de Luisa Maraboli (dirigenta social de la población Montedónico en Valparaíso en la vida real), son los genuinos y espontáneos personajes que se organizan para defender su identidad y patrimonio culinario como es la longaniza, en Denominación de origen (2025) del director sancarlino Tomás Alzamora, que se llevó el premio a Mejor Dirección nada menos que de la Competencia Internacional del BAFICI.
Esta ficción con elementos documentales que se basa en la histórica rivalidad entre sancarlinos y chillanejos, debió rehacerse estando ya en etapa de post producción cuando fue Chillán y, no San Carlos, la ciudad a la que el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) le entregó la denominación de origen de la disputada longaniza.
Anteriormente, los sancarlinos ya habían vivido otra derrota cuando les fue arrebatado el premio a la longaniza más sabrosa en la Fiesta de la Longaniza de Chillán por no pertenecer a la comuna organizadora del certamen, que inicialmente había recaído en los internos privados de libertad del Centro de Educación y Trabajo de Gendarmería de San Carlos.
Desde esos hechos reales se dispara la humorística y fresca ficción, en que los personajes se organizan en el Movimiento Social por la Longaniza de San Carlos (MSPLSC) para defender la pisoteada dignidad sancarlina desde lo colectivo y la activa movilización por la justicia de una causa que los define como comunidad.
Los años salvajes, Andrés Nazarala (Chile)
La música es el motor visceral y emocional del cantante y compositor de la Nueva Ola porteña Ricky Palace (el primer protagónico del actor de larga carrera Daniel Antivilo) en Los Años Salvajes del director y escritor Andrés Nazarala, que con el cierre del Bar Cochran en el que cantaba en Valparaíso (que no es una falta de ortografía por Lord Cochrane, sino que fue nombrado así por el cantante de rock Eddie Cochran que murió joven) y la noticia falsa de su muerte publicada en un diario local, se resiste al olvido, reivindica su autoría y emprende un viaje de autodescubrimiento cargado de humanidad y de masculinidad reflexiva.
Nazarala había buscado un cantante maldito de la Nueva Ola y al no encontrarlo en la vida real, lo creó en el puerto y sus bajos, bizarros y nostálgicos fondos. Ricky Palace (Ricardo Palacios) se mueve en los bares de la bohemia porteña que sobreviven a la decadencia y a la amenaza de la desaparición, en restaurantes con improvisados y brillantes escenarios entre el humo de constantes cigarros y el alcohol que el médico le prohibió a este artista, que se volvió de culto y no lo sabe («Wena, Ricky Palace», le gritan al pasar).
Ricky Palace le canta a la «Melancolía» por saber que su pareja Marta nunca más va a volver -a quien le dedicó una canción del mismo nombre, que su colega Tomy Wolf (Tomás Lobos, interpretado humorísticamente por Alejandro Goic) le arrebató convirtiéndola en un éxito en México y, a pesar de sus dolores, sigue convencido de que «Soy un Volcán».
El músico, compositor y cantante de la Big Rabia, Sebastián Orellana, pone el sentimiento y la voz a la banda sonora de Los Años Salvajes (recopilada en una playlist en Spotify), que acompaña a Ricky en su travesía por recuperar la dignidad y el espíritu rebelde del rockero y la cadencia de la balada y el bolero en las bohemias noches de Valparaíso.
Esperando a Godoy, Cristián Sánchez (Chile)
Con la actuación de Carmen Bueno y la cinematografía de Jorge Müller (ambos detenidos desaparecidos), la ficción Esperando a Godoy (1973-2023) de los directores chilenos Rodrigo González, Sergio Navarro y el mítico Cristián Sánchez (el único de los tres vivos) es una joya cinematográfica comenzada a filmar en 1972 al alero de un taller dictado por Raúl Ruiz en la Escuela de Artes de la Comunicación de la Universidad Católica; montada al año siguiente; interrumpida por el golpe de Estado; censurada por los censores del rector que la consideraron maoísta; con dos rollos que contenían escenas claves perdidos al igual que el sonido, que logró terminar el montaje para su estreno definitivo 50 años después.
En un juego con el título de la obra teatral Esperando a Godoy de Samuel Beckett para establecer la estructura de la espera de un personaje (que, en este caso, es extrapolable a la propia película que demoró extremadamente su estreno), la vigésima película de Sánchez -que en realidad fue la tercera en filmar- aborda con un exquisito humor e ironía las tensiones de clase entre intelectuales de izquierda pequeños burgueses y obreros que se toman el Ministerio de Educación para exigir la creación de un Ministerio de Cultura durante la Unidad Popular, que esperan a un dirigente sindical para tomar decisiones, que cuando finalmente llega tiene un inesperado discurso.
Al son del bolero con letra adaptada «Toda una vía, es la vía chilena» (al socialismo), Esperando a Godoy es una autocrítica de la intelectualidad de izquierda (tal como Realismo socialista de Raúl Ruiz) que expone las distancias ideológicas sobre la cultura y las diferencias de clase.En esta realización que aparenta improvisación, naturalidad y espontaneidad pero está decididamente estructurada, colaboraron ad honorem muchas personas del medio cinematográfico y confluyeron principalmente actores naturales, como Juan Carlos Moraga en el papel de Godoy (que en realidad era dirigente sindical de Chilefilms) o el poeta Waldo Rojas, amigo de Ruiz que también aparece en otras de sus películas.
Quinografía, Mariano Donoso y Federico Cardone (Argentina)
En tiempos de resistencia frente al avance global del conservadurismo, neofascismo y autarquía en desmedro de la democracia, si hay un personaje de humor gráfico que mantiene la vigencia y no envejece a pesar de haber nacido en 1964, ésa es Mafalda, creada por el dibujante de padres españoles republicanos nacido en Mendoza, Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido por muchas generaciones como Quino.
Los directores mendocinos Mariano Donoso y Federico Cardone y la guionista Mariana Guzzante recuperan la última entrevista inédita realizada a Quino en 2014 (seis años antes de su partida), acompañan la clasificación de sus archivos (que incluyen sus dibujos, fotos y hasta restos de la casa de sus padres en España) y entrevistan a personajes que lo conocieron y admiraron como el cantautor Joan Manuel Serrat o el ex director técnico de la selección argentina Jorge Valdano, en la biografía documental Quinografía con la que concluyó la 26° edición del BAFICI.
Inspirada en Teté, la rebelde abuela andaluza de Quino de militancia comunista, Mafalda aparece por primera vez en la revista Primera Plana en 1964, quien disconforme con el mundo de los adultos pregunta, critica y cuestiona. Aunque Quino sólo la dibujó hasta 1973 porque ya había dicho todo lo que quería decir con ella, la niña rebelde argentina profundamente preocupada por el mundo, la paz, los derechos humanos y la justicia social se convirtió en una leyenda que pide que «paren al mundo que me quiero bajar».
Ateo, anticlerical y estudioso de la Biblia para identificar sus contradicciones, extremadamente tímido y reacio a las entrevistas, Quino se consideraba a sí mismo como un «obrero del dibujo», que fue perseguido por sus ideas políticas, los militares usaron algunas de sus viñetas como mensaje amedrentador en acciones represivas, desaparecieron varios de sus amigos y en 1976 fue allanada su casa, por lo que partió al autoexilio a Milán, Italia, junto a su compañera y gran influencia en su vida Alicia Colombo.
Viudo y casi ciego, volvió a la provincia mendocina en la última etapa de su vida (murió en 2020 a los 88 años), desde donde se filmó el documental que reivindica su obra de humor político inteligente y progresista que después de 61 años de la creación de Mafalda y sus amigos, sigue siendo un ícono del pensamiento crítico a nivel global.
Educación física, Pablo Cerda (Chile)
La comida es para el profesor de educación física Exequiel su forma de calmar la ansiedad y de canalizar su frustración y estancamiento en su vida sin sobresaltos en el puerto de San Antonio, en la ficción Educación física (2012), dirigida, escrita y protagonizada por el actor Pablo Cerda, reprogramada en la sección Rescates del BAFICI.
La postura corporal de Exequiel, su ritmo al caminar y sus kilos de más (los 23 que el actor subió en tres meses para representar al personaje) son la expresión de un cuerpo que se deja estar, a pesar de que en el colegio en que trabaja enseña exactamente lo contrario a sus alumnos, que se desordenan y desmotivan especialmente a fin de año.
Alrededor de sandwiches y cervezas se establece la comunicación cotidiana con su padre (con quien vive), que le sirve de excusa para no abandonar el nido ni crecer, aunque el personaje interpretado por Tomás Vidiella (fallecido por covid en 2021) tenga más vida social que él.
Otro importante vínculo emocional Exequiel lo establece con su amigo que también trabaja en la escuela y en el puerto. Aun teniendo personalidades opuestas, ambos son capaces de escucharse mutuamente sobre sus intereses románticos y de apoyarse en su cotidianidad al ritmo provincial.

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